Cada vez que llega el final de octubre y principio de noviembre, pienso en los “Rencontres autour du Saxophone Baryton” que se realizaron entre 2008 y 2011 por aquellas fechas. A pesar del doble intento por hacer una quinta edición en 2012 y 2103, este año lo recuerdo con nostalgia porque echo en falta aquel ambiente de intercambio de conocimientos que se vivía en Ambazac (Francia).

Aquellas intensas jornadas de trabajo, organizadas por Eric Devallon y Damien Royannais (desde siempre, mis referentes del barítono clásico), contenían muchas actividades (conciertos, talleres, charlas, pruebas de material, etc.) que sirvieron para ponernos al día en diferentes aspectos del saxofón barítono.

Allí tuvimos la posibilidad de comprobar cómo el listado de obras para saxofón barítono que confeccionaba la “Association Bar&Co” iba en aumento (y lo sigue haciendo, como podéis ver aquí), cómo nacía y se presentaban las novedades de las “Éditions Bar&Co” (las primeras publicaciones especializadas en el repertorio de este instrumento) y de escuchar muchísimas obras, estrenos incluídos.

Durante aquellas cuatro ediciones tuvimos también la oportunidad de conocer personalmente a algunos compositores que han escrito obras destacadas para este instrumento, como José Luís Campana, Sergio Fidemraizer, Sixto Herrero, Christian Lauba, Dominique Soulat e Isabel Urrutia, entre otros, y de compartir experiencias y conocimientos con reconocidos saxofonistas como Serge Bertocchi, Richard Ducros, Philippe Geiss, Willem van Merwijk, Gilles Tressos, entre muchos otros.

Estas experiencias vividas como los conocimientos adquiridos, motivaron el impulso ineludible de especializarme al saxofón barítono y me dieron ideas para forjar mis futuros proyectos musicales.

Ahora que se aproxima el 17º Congreso Mundial del Saxofón, estaría bien aprovechar la ocasión para que los baritonistas de todo el mundo podamos encontrarnos (ojo, no estoy proponiendo hacer un congreso paralelo), escucharnos y aportar alguna cosa más al futuro de nuestro instrumento…

¿Qué os parece, nos vemos en Estrasburgo?